viernes, 28 de octubre de 2011




No tengo idea, pero sucede tan a menudo, es como botar la colilla del cigarro que acabo de fumar para luego pisarlo con rabia antes de seguir mi camino.
Tampoco digo que por cotidiano sea algo totalmente llevadero.
Desviar la mirada en un enérgico saludo, desviar el abrazo cuando uno mas lo necesita, desviar las palabras cuando estas a punto de morir.
Es como morir con cáncer, un cáncer que nunca se diagnostica, que no tiene cura pero con el tiempo lo sabes llevar de una manera mas agradable con cascaras multicolores y con vendas por todos lados.
Es como tener atada la garganta para no tragar mas, para no saciar la sed, tener la lengua seca con tantas palabras de aliento a los demás y nunca hidratarse en reciprocidad.
No basta nada para tirar todo por la borda, para envenenar y marchitar todo lo que uno construye con esfuerzo sin querer nada a cambio, es tan fácil aniquilar la confianza, es tan fácil ganar una desilusión.
Las caretas vienen y van. "Sí, estaré ahí, siempre podrás contar conmigo, estaré ahí toda la vida, no te preocupes, no te preocupes, te quiero, no te preocupes, no, no, no, no te p r e o c u p e s."
Y ahora llegó tu cuenta regresiva, espera bien tapadito en tu cama, para morir lentamente, porque cuando brindas todo, todo el mundo esta feliz y cuando la vida se va desmoronando, se va sola.

1 comentario:

Anónimo dijo...

De paso, también me dolió...Quizás es el "ego" el que duele, pero se fue juntando con otros dolores más profundos. Perdóname, si caí en eso contigo alguna vez...Perdona mi eterna "paranoia esquizoide"...

 Escribir para vomitar vomitar para eliminar eso que da vueltas por las tripas y la cabeza eso que me atormenta.