domingo, 18 de septiembre de 2011



Un calor inmenso dentro de mi rostro, mientras mi cuerpo seguía frío y flotando sobre la cama, tu mano la mantenía cercana para no desplazarme y volver jamás.
Luces cósmicas se precipitaban en mis ojos, por dentro y por fuera, en el techo y en las venas.
Mientras tanto miraba hacia abajo, como si el techo me tragara y me llevara al espacio, tus ojos funcionaban de faro y me daban tranquilidad dentro de nuestra cajita roja de mares alterados por la sensibilidad.


Nunca voy a olvidar ese sabor amargo de planta visionaria, tu cuerpo sobre la cama y Floyd de fondo. Ni a esas cachorras con ojos de sed y esperanza, ni nuestras metas, ni los -ojalá nunca fantasmas- pero por siempre otras cosas más... palpables.


San peter nos habló.

1 comentario:

Rorro.Mod[E] dijo...

Siempre seré tu faro. Siempre <3

 Escribir para vomitar vomitar para eliminar eso que da vueltas por las tripas y la cabeza eso que me atormenta.