
Y es que contigo no hay limites, ni siquiera en lo que en el cariño se refiere, ni en los besos, ni las caricias, ni tu perfume sobre mi almohada.
Y que mejor libertad que estar en tus brazos, no podría pedir más.
No sé como sucedió, ni como empecé a vivir guardando y callando, creo que después de tanto comunicar, sencillamente luego de aquello solo h...
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