jueves, 24 de junio de 2010

NO HAY SUEÑO




Y si quieres la verdad, acá estaremos para mostrarla ante tus ojos incredulos ante la realidad poco palpable. Una realidad que en sí me da asco y que no quiero ver, extrañamente conversada en una tarde fría dentro de un cubo rojo con aromas de pieles añorados y exacerbadamente extrañados en tiempos de soledad, de cuerpos tan jovenes y viejos como el mio, como el tuyo en un pensamiento constante, inflamable y por sobre todo que nunca calla en tiempos en los cuales la importancia a lo ajeno y a lo de plástico todos dan interés, todos menos nosotros.
Y es cuático, no deja de ser cuático, las distintas realidades por mas que lo tenga presente, no deja de sorprenderme, inmersa y ajena, inmersa y presente... Es como , quién lo diría, quiero y no quiero pertenecer, ser y no ser o no estar y no existir, crear, criar y destruir una vez mas para que todo empiece de cero.
Los secretos de nuestro vientre ocultan las peores pesadillas de nuestra niñez que hemos creado erraticamente. Erraticamente ante otros, solo una mala decisión de un hoy que en un futuro no existirá. La semilla se plantará en el momento adecuado para ser regada con los mejores regalos del elixir que emanará nuestro ser, para ser bebido de los labios mas puros de una nueva niñez.
El café se acaba, se enfría y vuelvo a servir a otro entre las conversaciones de dos mujeres decadentes de las cuales no dejan de soñar ni de hablar, ni de existir ni crear.
Y eso es lo mejor.
Nunca dejar de soñar a pesar de que no hay sueño, no hay sueño porque no hay noches tranquilas en las cuales dormir o porque no quiero dormir para perder el tiempo y pasen los años en un fútil pestañeo.

Gracias.
El mundo no se ve tan asqueroso ahora. En realidad si y aún mas, pero ya no está tan vacío como lo pensaba.

Que el sueño no exista.- Que la rueda nunca deje de girar.

martes, 8 de junio de 2010



Estuve anclada por días,
estuve quebrandome a ratos,
estuve enmarañando mi pelo
sin orden de tiempo ni estado.

Lo mas bestial del ser
 cuando no se sabe lo que quiere,
 lo mas bestial del ser
cuando por inercia pide algo
que no se tiene...
pero peor aún
¿qué estás pidiendo?
 o mejor aún
 ¿deseas recibirlo?

Juguemos a un juego
 juguemos pero esta vez
seré un vil peón dentro del ajedrez
 juguemos para ver
si es así como pienso que es,
juguemos para saber
si la cobardía se apodera
 o la perdedora muere a flote.

Después de tanto vomito cerebral,
de tanta bilis esparcida debajo de mi cama
y mi estomago exhausto
por el agotamiento de mi ser,
del sabor a tierra y el lodo, luego...
 todo sabe a oro.-

Yo no se cuando las heridas sangran,
yo no se cuando las heridas sanan,
solo sé que ya tengo un buen par de cicatrices.

Vamos por más.

sábado, 29 de mayo de 2010

Hay dos perfectas maneras para que esta noche se transforme en un gran accidente.

¡ C R A S H ! El choque del fuego que anhela el toque de tus dedos

¡ C R A S H ! Y ya siento como pierdo la noción por el perfume de tu cuello.

Las palabras se volvían evidentes ante el acto desesperado de mi ser. Tan arriba, elevándose de apoco, elevándose y dispersándose en el fútil de tus labios diciendo No.

El clock clock clock de mis zapatos rechinando y chapoteando en el piso húmedo, iba a la par con mis latidos que levitaban entre el vomito y la orina de las viejas calles de Valparaíso.

Meto la mano a mi bolsillo, dos disparos a mi cigarro y esbozo la mejor melodía en forma de humo a través de estos labios carmesí y mi mirada queriendo invitarte a algo mas. Y claro que podría ser algo mas, una invitación que no podrías rechazar.

Yo no sé que estaba buscando en este lugar a ciegas, yo no se que estabas haciendo ahí frente mi, ni en qué momento comenzamos a buscar y hurgar por el simple hecho de tomar lo equivocado, ilusamente teniéndolas todas las de perder.

Creyendo ser parte del juego y no estando dentro de él buscabas el gran pez, jugando entre la sonrisa vacía, esperando a tener las de ganador, jugando entre las caricias esperando al mejor postor.

¿Qué pretendías?

Maldito Iluso. Maldita Ilusa.

martes, 11 de mayo de 2010

lunes, 10 de mayo de 2010


Nada aparece en la melodía de una voz.
Nada se pasea por las viejas calles.
Nada aparece en la mente, aún lo veo sentado en las bancas de la plaza ante las flores quemadas por el verano de Enero, de lejos veo los hombros encogidos y siguiéndome los talones el perfume de tu cuello.
- ¡Tum! ¡Tum! ¡Tum! - y me preparo para un paro cardíaco - ¡Tum! ¡Tum! ¡Tum! - y me preparo para un disparo.

La mirada animal de esos ojos hundidos se posa sobre mi piel, esperando, para devorarme sin ganas en cada mascada.
Sin ganas, sin nada, sin vista y sin chispa.
Va, vuelve y se desvanece, esperando calor en los brazos desesperados por sentir calor de la inocencia, dejando el alma desnuda en las manos de la locura... locura cuerda, locura suelta.

Se desvanece, como la llama de mi encendedor barato mientras juego con ella entre mis dedos morenos, se desvanece como el motor sin cuerda y sin rueda, es como ir rodando a tientas, tumbándose en el piso rebotando y así avanzando hasta tener las suficientes marcas para desvanecerse nuevamente.
Se desvanece lentamente mientras que sentir nada prefiero mil veces antes sentir dolor, un dolor tan impropio como las palabras difusas lanzadas en una noche de juerga. Impropias, tan impropias como tú.

La nada aparece de la nada, como la perfecta simbiosis entre mi café y el chocolate amargo mientras los dejo fundir para una noche larga.
Y de la nada termina en nada, como el cigarro que se acaba, dejando el rastro entre tu huella y mi pisada, dejando rastro en lo profundo de mi almohada...
El frío afecta la carne, las entrañas y de la nada, termino cogiendo tu garra para ser despedazada en otra nueva era a través del sol, termino cogiendo tu garra para soltarla y abandonarla al mejor postor.

sábado, 10 de abril de 2010




Todo en una inmensa oscuridad y de pronto... imágenes nebulosamente difusas comienzan a danzar entre los ojos enfermos que posados en la nada están.
Y... ¿Donde estoy?. Un zumbido invade mi cerebro, pasando por cada recoveco, chocando pared contra pared, aumentando el eco vacio del extraño vaivén que aun no logro decifrar.
Calando en mis carnes, en las terminaciones nerviosas, haciendo chispas por dentro, calando en mi oido y el zumbido permanece como el latir de un corazón.
Siento el peso invasor sobre mis parpados y sin embargo, estoy en una guerra para abrirlos. Estaba oscuro, era invierno y sin embargo todo era color fuego... ¿Estaré en el infierno?... Sicociandome comienzo a sentir el azufre, pero en realidad nada hay, mas que sabanas que me rodean, mi cama y yo postrada sobre ella, inmovilizada, como si estuviera anclada.
Parece ser mi pieza, parece ser mis sabanas, mis fluidos y mi cama, aunque sinceramente nunca rocé aquella fibra, solo levitaba entre la gravedad de las sombras que proyectan mi ventana a la muralla... Es como una extraña enfermedad.
Los humos verdes hacen efecto haciendo erizar mi piel... y reconsidero la "extraña enfermedad", es como estar muriendo, pero sin morir y aun así sintiendo la muerte susurrar tras mi oído, sentir su aliento y riéndose de mi.
Quien te envió a perderte entre las calles, copas y pisadas ajenas, quien te manda que como felino rondes la noche de luna llena, de techo en techo, de casa en casa, de puerto en puerto.-
Es como nadar en vomito, vomito ajeno, vomito nuestro pero aun así con la extraña y desagradable sensación de la vizcocidad.-
Es como el juego de luces en la carretera tambaleante y de pronto... PAFT!... completa oscuridad, el pulso acelerado, los ojos desorbitados y yo con el orgasmo máximo de sentir que la vida se me va, manteniéndose entre los filosos laberintos sin meta ni puerta de salida, el constante sufrimiento de no poder estabilizar este cuerpo enfermo en el infierno. Kamikaze... Hey cariño, ¿anoche que hicimos?

La copa de whiskey sigue derramada en mi alfombra y aun no ha dejado de llover... y a pesar de eso sigo con las quemaduras del verano anterior.

viernes, 2 de abril de 2010




Papá cuéntame una historia original, de los años remontados de mis rodillas y pies en el piso de madera de la abuela, de los años en que el sol entraba por la ventana del living mostrando en todo su esplendor las partículas diminutas entre los focos solares. Todo era sepia, todo era calor y aroma a galletas de canela.
Cuéntame una historia original, limpiando los vinilos con la magnifica imagen del choclo de fondo y Los jaivas sonando de telón, la vieja reclamando por el desorden y el caracteristico olor a goma de los cables de la amplificación dispersados por el comedor. El otoño solia oler a tierra mojada, con caracoles, con Mira niñita, caminando por la plaza que queda cerca de la casa camino hacia el hospital, con sus enormes hojas rojas y amarillas, el crunch indescriptible bajo mis pies con las botas de chiporro que tanto odiaba usar. El pelusín, el gato roñoso que nunca volvio y nadie se preguntó por el, los lapices tirados al piso y una que otra muralla con alguna firma entintada con plumón... y tu inmensamente joven ante la realidad que te choca a la cara, sin darte cuenta, hasta que el karma llega y te hace trizas el parabrisas. El heroe se fue a tierras secas desconocidas, entre llantas de un viejo chevet y la mirada vacia para obtener mas, los trofeos de carne se transformaron en plastico y fueron arrumbados en un viejo rincón.- El viejo bául fue reemplazado pero sin embargó sigue allí, un tiempo estuvo lleno de cosas que realmente no tienen importancia, ahí esta el viejo baúl vació y ha cambio lleno de telarañas, el aroma a madera guardada impregna mis dedos y sin embargo hay nada.
Nada y se juntan los errores.
Nada y la piel se desgasta.
Nada y simplemente queda nada.
Y quien lo diria que aún los domingos siguen siendo aburridos, los desordenes matutinos fueron cambiados por la voz engorrosa y bipolar de las malas mañas que poseen las manos obreras del hogar. Perdón... Qué hogar?.- Oh si, verdad que es la sangre que pasa por mis venas. Es como un cuento de terror.
¿Y la historia donde quedó? Ya no hay mas cuentos para las noches de fiebre cuando el aire pasa en banda por esta pequeña nariz casi cortando la carne de sus cavidades como con gillete. El cuento se perdió bajo la cama y ahora las noches ya no suelen ser tan cálidas.

 No sé como sucedió, ni como empecé a vivir guardando y callando, creo que después de tanto comunicar, sencillamente luego de aquello solo h...